sábado, 28 de junio de 2008

LOS PÁJAROS PERDIDOS




Interpretamos mal el mundo y luego afirmamos que nos engaña.

El viento poeta busca por el mar el bosque el sentido de su propia voz.

Cada niño trae el mensaje de que Dios confía aún en el hombre.

La hierba busca la muchedumbre en la tierra. El árbol su soledad en los cielos.

El hombre levanta murallas contra sí mismo.

Tu voz, amigo mío, caracolea por mi corazón, como el rumor sordo del mar entre los pinos que lo escuchan.

Los pájaros perdidos del verano vienen a mi ventana a cantar y parten volando

Y las hojas amarillas del otoño, que no saben cantar, aletean y caen en ella entre suspiros.

Pequeños vagabundos del mundo, dejad en mis versos vuestras huellas.

Para quien ama, el mundo se quita su máscara de grandeza. Se hace tan diminuto como una cancioncilla, como un beso furtivo de lo eterno.

Las lágrimas de la tierra mantienen su sonrisa en flor.

Esta la cabeza, se ríe y se aleja volando.

No llores porque el sol se ha ocultado, tus lágrimas te impedirán observar las estrellas.

Las arenas viajeras te piden que tu canto y tu baile, agua voluble. ¿Querrás cargar con las consecuencias?

Tu rostro angustiado ronda mis sueños como la llovizna nocturnal.

Soñé que no nos conocíamos. Y nos despertamos para saber si nos amábamos.

En silencio, la pena va adquiriendo paz en mi corazón, como el anochecer entre los árboles callados.

Una brisa burlona, unos dedos invisibles, tocan en mi corazón la melodía de las ondas.

"Mar, ¿qué lengua es la tuya?".

"La lengua de las preguntas eternas".

"¿Y cuál es tu lengua, firmamento?".

"La lengua del silencio eterno".

¡Escúchame, corazón mío, los suspiros del mundo que te ama!

El misterio de lo creado es tan grande como el negro de la noche. Y vana sabiduría como la niebla matutina.

No construyas tu amor sobre un precipicio.

Me sentaré esta mañana ante mi ventana, en donde el mundo, como un caminante, hace una pausa, me saluda y se va.

El infinito desierto estalla de amor por una verde brizna de hierba. Esta la cabeza, se ríe y se aleja volando.

No llores porque el sol se ha ocultado, tus lágrimas te impedirán ver las estrellas.

Las arenas viajeras te piden que tu canto y tu baile, agua voluble. ¿Querrás cargar con las consecuencias?

Tu rostro angustiado ronda mis sueños como la llovizna nocturnal.

Soñé que no nos conocíamos. Y nos despertamos para saber si nos amábamos.

En silencio, la pena va adquiriendo paz en mi corazón, como el anochecer entre los árboles callados.

Una brisa burlona, unos dedos invisibles, tocan en mi corazón la melodía de las ondas.

"Mar, ¿qué lengua es la tuya?".

"La lengua de las preguntas eternas".

"¿Y cuál es tu lengua, firmamento?".

"La lengua del silencio eterno".

¡Escúchame, corazón mío, los suspiros del mundo que te ama!

El misterio de lo creado es tan grande como el negro de la noche. Y vana sabiduría como la niebla matutina.

No construyas tu amor sobre un precipicio.

Me sentaré esta mañana ante mi ventana, en donde el mundo, como un caminante, hace una pausa, me saluda y se va.

Mis pequeños pensamientos; el murmullo de las hojas que suspiran de alegría en mi alma!

Nunca ves quien eres; sólo ves tu sombra.

¡Qué alocados son estos deseos míos puestos a gritar en medio de tu canto, dueño mío! ¡Enséñame a escuchar!

No puedo elegir lo mejor. Es lo mejor quien me elige a mí.

Quienes llevan su linterna por mochila, sólo proyectan sus sombras a su paso.

El ser es una sorpresa constante de la vida.

"Nosotras, las hojas susurrantes, somos una voz que sabe contestar a las tormentas; ¿quién eres tú, tan silenciosa." "No soy más que una flor."

El descanso es necesario para el trabajo, como los párpados para los ojos.

El hombre nace niño; adquiere poder en su desarrollo.

Dios espera respuesta por las flores que nos envía, jamás por el sol ni por la tierra.

La luz que juega, como un niño desnudo entre las verdes hojas, ignora que el hombre es capaz de mentir.

¡Encuéntrate a ti misma en el amor, belleza; no en las mentiras del espejo!

Mi corazón bate sus olas contra las rocas del mundo, y escribe con lágrimas un "Te amo".

"Luna, ¿a qué aguardas?".

"Saludar al sol a quien debo dejar lugar."

Las ramas de los árboles golpean mi ventana como el gemido de la tierra muda.

Cada mañana es para Dios una nueva sorpresa.

La riqueza de la vida está en los' valores del mundo, y su importancia, en los valores del amor.

Nadie recuerda con agrado al río, ante su cauce seco.

El pájaro quiere ser nube. La nube quiere ser pájaro.

La cascada canta: "Al encontrar mi libertad, encuentro mi canción."

El sol que cruza el mar hacia el poniente le despide del oriente por última vez.

Si no tienes hambre, no culpes a la comida.

Los árboles, como el deseo de la tierra, se ponen de puntillas para atisbar los cielos.

Sonreíste y me hablaste de cosas sin importancia, y yo sentí que había estado esperando siempre oír esas tonterías.

El pez es callado en el agua; el animal, vocinglero en la tierra; el pájaro, cantor de los aires. Pero el hombre tiene en sí el silencio del mar, el ruido de la tierra y la música del aire.

El mundo se vuelca sobre las cuerdas de nuestro vacilante corazón, tañendo una música triste.

Hace dioses con sus armas. Cuando sus armas vencen él es derrotado.

Dios se reconoce a si mismo en la creación.

La sombra embozada sigue a la luz con secreta humildad, amorosa y callada.

Las estrellas no temen parecer luciérnagas.

Te agradezco no ser rueda del poder, sino uno de los que ella aplasta.

Una mente ágil pero egoísta lo penetra todo pero no mueve nada.

Tu ídolo se ha pulverizado para enseñarte que el polvo de Dios es mayor que tu ídolo.

El hombre no se revela en su historia, sino a través de su lucha con ella.

La lámpara de cristal riñe a la de arcilla porque ésta afirma que son primas hermanas. Pero cuando al salir la luna, la lámpara de cristal, con una sonrisa vana, la llama "Querida hermana."

Nos encontramos y nos unimos como las gaviotas y las olas. Las gaviotas parten volando, las olas siguen su camino y también todos tendremos que partir un día.

Mi día ha terminado, soy como un barco varado en la playa al anochecer, en brazos de la danza de las mareas.

Estamos muy próximos a lo grande cuando somos grandes en humildad.

Al gorrión le da lástima el pavo real por tener que ir arrastrando tanta cola.

No le tengáis miedo al instante, dice la voz eterna.

El huracán busca pasar por donde no hay camino, y su búsqueda termina siempre en la nada.

Bebe el vino en mi copa, amigo mío. Pierde su sabor si se vierte en el de otros.

Lo perfecto adquiere belleza por amor a lo imperfecto.

"Un sorbo de agua basta para el sediento -canta la cascada- ¡con qué alegría se la dejo beber toda!".

¿Dónde está la fuente de estas flores, que brotan en infinito éxtasis?

El hacha del leñador pidió un mango al árbol. Y el árbol se lo dio.

En la soledad de mi corazón siento la humedad de este viudo anochecer con su velo de niebla y agua.

La castidad es un tesoro engendrado por la abundancia del amor.

La niebla, como el amor, roza en el corazón de las colinas y les arranca sorprendidos gemidos de placer.


R. TAGORE


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