sábado, 28 de junio de 2008

HABÍA OLVIDADO LAS COSAS SIMPLES


Habìa olvidado las cosas simples, como decir hola
y sonreìr, mirar, a travès de las vidrieras y buscar
golondrinas de verano, tomar los parques de la mano,
y vestirme de muselina blanca, asì transparente como
el aire.

Habìa olvidado el olor de la mañana, el chocolate y su
espuma, del cielo de colores, y ese empezar del dìa con
alas y canciones. Vuelvo a sentir la tentaciòn, de mirar
a los hombres, descubrir que tienen pasos largos, una
barba de sueños, que pueden inventarnos palabras
como arrullos, y ser una luz placentera entre los poros.

Vuelvo a encontrar, esa dulce pereza, de entretener el
ocio con gaviotas, un castillo que trepe hasta mi alma,
y ese violìn, detenido en una nota larga, vibrante, elàstica,
como una piel enamorada.

Quiero el agua del grifo, verla correr, dejar que dance su
humedad en mis manos, el olor del jabòn y esa espuma
que hace globitos, y me tienta a imaginar planetas
transparentes, con hombrecitos pequeños, de orejas
largas y pupilas moradas.

La noche, la noche es una cama con almidòn de sueños,
y un amor, con sonrisa vertical que me acompaña.


Beatriz Zuluaga


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